Introducción



Desiderata (Lo más digno de ser apetecido)

 

Las cosas nunca son por casualidad: Son por una causalidad que aún no hemos llegado a entender. Leopold Roca en la inauguración oficial de su incorporación a la red Century 21 Gand House en Mariá Aguiló, 85 de Poble Nou en Barcelona me hizo un regalo. Y no fue por casualidad. Ese regalo se lo quiero devolver. Devolviéndoselo, te lo regalo también a ti. Es otro clásico de esos que se merecen estar en este blog. El regalo que me hizo Leo es la causa que me recordó este texto. Cayendo en la cuenta que hacía mucho tiempo que pensé en incorporarlo aquí y que lo había olvidado. Había olvidado incorporarlo. Había olvidado, incluso, cosas que se dicen en él. Ahí va: (Gracias Leo)

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Documento encontrado en la antigua Iglesia de San Pablo, en Baltimore, USA. Data del año 1692, exactamente doscientos años después del descubrimiento de América.

Desiderata (Lo más digno de ser apetecido)

Marcha plácidamente entre el ruido y la prisa y recuerda la paz del silencio. Conserva dentro de lo posible y sin claudicar, una buena relación con todas las personas. Habla tu verdad con claridad y mesura; y escucha a otros, incluso al obtuso y al ignorante, ellos también tiene su historia.

Evita las personas ruidosas y agresivas, ellas constituyen vejaciones para el espíritu. Si te comparas con otros, puedes convertirte en vanidoso, mordaz y desagradable;  siempre  habrá  personas  mejores o peores que tú.

Disfruta tus logros tanto como tus proyectos. Conserva siempre el interés en tu propia profesión, pero con humildad; es una posesión real en los cambiantes hados del tiempo. Actúa con prudencia en tus negocios pues el mundo está lleno de ardides, pero que esta realidad no te ciegue frente a la virtud y la honestidad; muchas personas son grandes idealistas y en cualquier parte, la vida está llena de actos heroicos.

Se tú mismo. Sobre todo, no finjas afecto ni seas pesimista con respecto al amor, pues frente a la aridez y el desencanto, el amor es perenne como la yerba... Acepta cordialmente el paso de los años, renunciando airosamente a los logros de la juventud: Recia crianza del espíritu para protegerte de una brusca desdicha. Y no te turbes con las fantasías. Muchos temores nacen del cansancio y la soledad. Dentro de una disciplina edificante se benévolo contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no inferior a los árboles y las estrellas. Tú tienes derecho a estar aquí. Y aunque sea o no claro ante tus ojos, no hay dudas de que el universo está desarrollándose como debe ser. Por lo tanto, permanece en paz con Dios, en cualquier forma que tú concibas su existencia y cualesquiera que sean tu trabajo y tus aspiraciones en la estridente confusión de esta vida, vive en paz con tu alma. Con toda su farsa, su tráfago y sus ensueños destrozados, el mundo es todavía hermoso en muchos aspectos. Cuídate.

¡Haz todo lo posible por ser feliz!

Te abrazo