Introducción



Primavera - Astenia

 

@xavicantons

A veces te sientes como un arado que araña siempre el mismo surco y piensas que el trabajo sería menos duro si caminaras en compañía. Pagas el precio de tu soledad y revuelves en los pliegues de tu pasado como quien busca monedas en los bolsillos de un sueño. A veces te enredas en la nostalgia de lo que dejaste atrás y te dejas llevar lejos en tu memoria.

Recuerdas amigos, una casa, tu ayer o ese alguien especial para ti. Puedes llegar a lamentar tu decisión de comenzar el camino en el que estás y te pierdes en los “cómo hubiera sido si…”

Inventas recuerdos y fabricas diálogos que lo expliquen todo. Respondes a preguntas que nunca te hicieron e interrogas a quien no tuviste coraje de preguntar.

Fotografía de @xavicantons

Descubres que no hay risa que devuelva lo perdido…, …lo llorado, …ni que dé verde a lo marchito.      Pero tú… ¿Estás seguro de haber perdido?

Ten cuidado: Tú no vives de recuerdos, sino que los recuerdos viven de ti. Vienen como miles de bocas que devoran la fuerza que necesitas para seguir adelante. Y no hay nada de malo en esos sentimientos en tanto no te dejes superar.

Si esto sucede es porque estás olvidando. Tú crees que recuerdas, pero no. Verás, dime: ¿De quién te acuerdas cuando te acuerdas de ti? ¿Del niño que corría entre los árboles? ¿Del joven  que soñaba con viajes lejanos? ¿De lo que fuiste ayer? Todas esas vivencias tienen la marca de lo fugaz:
están escritas en tu memoria como una sombra. Eso existe sólo si lo alimentas.

Escucha: Tú no has renunciado a nada por seguir este camino. Sin embargo puede parecerte que por seguir este camino has renunciado a todo. Debes tener claro eso. No sea que lo que crees
que has perdido sea sólo otro juego de tu mente, así como tus recuerdos emotivos y la historia que añoras un invento de esa nada: De ese ¿Que hubiera pasado si…?

Observa que ciertas cosas llegan a tu vida cuando ya no las precisas. Llegan con un retraso inexplicable. Cuando tu ilusión se quedó guardada en un cajón o perdida dentro de una carpeta.

Sea lo que sea que recuerdes hazlo con alegría. Lo bueno, porque ocurrió. Y lo malo, porque ya se fue.

Con esa alegría que te abre las manos del alma. Con esa alegría puedes dejar andar el recuerdo. Como si liberaras una paloma cautiva.

Eso te alimentará. Eso te permitirá seguir. Hacer volar la imaginación pero hacia arriba. Sí, hacia ahí. Hacia donde va tu sueño. Que aún crece. Aún se eleva. Síguelo. Ve a por él.

Te abrazo.